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Independiente o empleado, es lo que todo adulto de alguna manera sueña alcanzar; pero este "éxito" significa para muchos de convertirse en fracasados en su vida afectiva.

Y es que lamentablemente con frecuencia vemos ejemplos de vida que muestran como algunas personas no pueden lograr el equilibrio profesional y emocional al mismo tiempo.

Actores, Músicos, Empresarios, Deportistas, esto solo por nombrar algunas profesiones asociadas a la farándula que son el espejo más cercano al que tenemos acceso, y tomo estos ejemplos porque sus vidas son del dominio público en la mayoría de los casos; Pero la verdad es que el reto se asume de manera muy similar independiente del oficio que se tenga, el éxito es una condición alcanzable y estimulante independiente del género o de la profesión que se tenga.

Los seres humanos tendemos a apasionarnos con los que nos genere continuo reconocimiento; necesitamos recibir el golpecito en la espalda, el halago, el oír que estamos haciendo la diferencia en nuestra área de trabajo, en fin... sentirnos y vernos positivamente diferentes entre los demás.

Todo este empoderamiento de logros alcanzados, implica una entrega total de tiempo, un manejo de imagen, un egoísmo constante donde la carrera por llegar a la cima o la conservación de la posición alcanzada se vuelve la prioridad. Desaparecen los límites que se deben tener entre el tiempo dedicado al trabajo y a su vida personal.

Y es aquí donde las relaciones afectivas se vuelven vulnerables, se desplazan y/o se acaban, o lo que es aún peor, si no se han dado, es difícil que lleguen. Pues toda relación requiere de tiempo, dedicación y compromiso y estas virtudes se ven desplazadas por las responsabilidades profesionales.

Un gran error es pensar que el éxito permanecerá por siempre y le cubrirá la satisfacción de cualquier área afectiva, subestimando el sentimiento de compartir en pareja, de crecer en el área afectiva, que es de vital importancia para la gran mayoría de los seres humanos.

Luego el poco equilibrio en el manejo del tiempo y el desplazamiento de rutinas que alimentan las relaciones afectivas, son entonces dos de las grandes causas de ser una persona sin éxito en el área afectivo-familiar.

Por Sandra Riano

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